PARA EL BUCEADOR VIAJERO

Publicado en por Juan Carlos Garcia

 Es el momento de recordar pequeñas recomendaciones y trucos a tener en cuenta durante nuestras vacaciones de buceo, para que nada nos moleste en el momento más importante del año.

PARA EL BUCEADOR VIAJERO

Para el buceador viajeroEn una actividad tan “tecnificada” como la nuestra, donde el uso de diverso material es imprescindible, hay que tener en cuenta algunas recomendaciones para que, estando en lugares remotos, ningún inconveniente arruine nuestras inmersiones soñadas.

Empezando con los tipos de conexiones, existen dos sistemas para colocar el regulador en la botella, el llamado “internacional” (INT), el más común, consistente en un estribo que rodea la grifería con un pomo en el exterior, y el DIN, que simplifica la operación con la propia rosca del regulador que se introduce directamente en la grifería de la botella.

Este último y si atendemos a sus siglas (Deutsche Industrie-Normen, Normas Industriales Alemanas), es un sistema de origen alemán y utilizado principalmente en Europa y zonas de influencia directa de buceadores europeos, como puede ser el Mar Rojo o las Maldivas.

Para el buceador viajero
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Para el buceador viajero

En el resto del mundo se utiliza el primer sistema y, lo más importante, las botellas no suelen admitir el cambio de rosca para permitir el uso indistinto de uno u otro sistema. Este hecho nos puede privar de utilizar nuestro reluciente y novedoso regulador, después de haber estado cargando con él durante el viaje.

Lo mejor es informarse previamente si el centro dispone de botellas DIN y, sobre todo, hacerse con un adaptador. Se trata de una simple pieza en forma de estribo que lo convierte en regulador internacional, sin perder por ello prestaciones ni seguridad. Una pequeña precaución que nos librará de más de un susto.

SISTEMA MÉTRICO

Para el buceador viajeroAunque de uso muy extendido, el sistema métrico no es aún universal y sigue coexistiendo con otras medidas, especialmente el llamado sistema imperial extendido por el Reino Unido y gran parte de sus antiguas colonias. Si buceamos con nuestro equipo no tenemos que tener mayor problema, los reparos se pueden producir en caso de utilizar material de alquiler.

En ese caso podemos encontrarnos con alguna sorpresa como es el uso de pies (feet) como medida de longitud y psi (pounds per square inch, libras por pulgada cuadrada) como medida de presión y libras (pounds), en lo referente al lastre. En el primer caso podemos verlo especialmente en profundímetros y ordenadores, aunque la mayoría de estos aparatos contemplan la posibilidad de cambiar las unidades de un sistema a otro.

Para el buceador viajeroEn el caso de la presión nos podemos topar con esta medida si alquilamos un manómetro. La libra por pulgada cuadrada o psi equivale a 6897,75 pascales. En cualquier caso, y a nivel puramente práctico, este tipo de manómetros, como todos, marcan la zona de reserva en rojo, por lo que es totalmente fácil su interpretación. Por último, con el plomo el cálculo es sencillo, pues la libra, equivale aproximadamente a 1/2 kg.

BOTELLAS DE ALUMINIO

Uno de los aspectos del equipo que más extraña a un buceador español y al europeo en general, cuando se sumerge fuera de nuestras fronteras es el tema de las botellas. Nosotros estamos acostumbrados a las botellas de acero, más pesadas y con unos diseños más compactos, gracias a los grosores que permite el propio material, pues bien lo normal es encontrarnos fuera con botellas de aluminio más ligeras y de formato, habitualmente más largo, además de contenidos que varían normalmente entre los 10 y 12 litros, siendo el tipo de 15l prácticamente inexistente.

Son varios los inconvenientes que esto plantea, siendo el principal de ellos el referido al lastre usado. Estas botellas son efectivamente más livianas, lo que permite un transporte y manejo más cómodo, además de que no se oxidan (pueden presentar problemas de electrolisis, pero esa es otra cuestión).

Esta limitación en su peso va a hacer que necesitemos lastre adicional, y que se note mucho más su flotabilidad cuando están medio vacías. No hay otra manera de solventar este problema que añadiendo lastre a nuestro cinturón. Como norma general para una botella de 12l, emplearemos alrededor de 2 kg adicionales.

Para el buceador viajero
Para el buceador viajero
Para el buceador viajero

Otro problema es su propia forma, alargada, de mucha mayor longitud que nuestras botellas estándar. Ello hace que haya que ser cuidadoso en su colocación para que no nos moleste al aletear, ni que la grifería sea un problema en nuestra nuca. Este hecho sucede, sobre todo a personas de poca estatura. Pero en cualquier caso es lo que hay y si queremos bucear en el extranjero habrá que acostumbrarse a ello.

ALETAS

Para el buceador viajeroLas aguas cálidas de los países tropicales nos invitan a aligerar nuestro, muchas veces, pesado equipo. Así parece que se imponen aletas más ligeras y de tipo de zapato, donde podemos introducir el pie directamente sin la protección térmica del escarpín.

Es habitual ver a los Dive-Master de estas zonas con este tipo de “calzado submarino”. El problema radica en que es más que frecuente que este tipo de aletas nos produzcan pequeñas rozaduras en el pie, que en principio no deberían tener mayor importancia, al no estar habitualmente acostumbrados a su uso.

El problema radica cuando hacemos muchas inmersiones y la herida se agranda, no termina de secarse y acaba, casi siempre, infectándose. Por ello, una nimiedad como ésta nos puede acabar arruinando las vacaciones. Una buena medida de precaución es equiparnos con unos finos calcetines de lycra o neopreno que nos evitaran este pequeño; pero muy molesto problema.

MEZCLA DE GASES

Para el buceador viajeroEl uso de mezclas enriquecidas con oxígeno, el nitrox, se ha popularizado enormemente en los últimos años entre los buceadores recreativos, dadas sus grandes prestaciones. Una de sus más directas y ventajosas aplicaciones es justamente en cruceros en los que se realicen varias inmersiones al día, por la reducción de la carga de nitrógeno residual y por la ampliación de los tiempos sin descompresión.

En cualquier caso conviene recordar que siempre, aún en el más lejano y remoto de los destinos, debemos seguir a rajatabla los protocolos de las mezclas. En este caso se trata fundamentalmente de analizar por parte del propio usuario cada nueva carga que tengamos en nuestra botella.

Para el buceador viajeroEl oxímetro se convierte así en una herramienta de uso imprescindible, ya que sin una medición efectiva los cálculos de las tablas o de los ordenadores carecerían de cualquier sentido.

Hemos de tener en cuenta que no en todos los centros se realizan las mezclas de igual manera y que por los tanto los porcentajes pueden variar de manera importante de una carga a otra con lo que ello conlleva en cuanto a tiempo de fondo, limitación de la profundidad y carga de oxígeno.

LOCALIZACIÓN

Para el buceador viajeroCada cierto tiempo aparece en la prensa, inquietantes noticias de buceadores extraviados. Dejando aparte el sensacionalismo que muchas veces acompaña a este tipo de noticias, es una realidad que está presente en nuestra actividad. Cambios inesperados de corrientes, olas, errores en la navegación del buceador o del patrón de la embarcación, pueden causar el extravío de los submarinistas.

Para el buceador viajeroSi en cualquier situación esto es malo, lo es aún más si nos encontramos en zonas salvajes, con escasa circulación de barcos. Islas oceánicas o perdidos arrecifes en mar abierto, pueden ser lugares propicios para estos problemas.

Evidentemente se trata siempre de mantener la calma y ponernos en manos de verdaderos profesionales. En cualquier caso algunos pequeños remedios nos pueden ayudar a evitar estas situaciones. El principal es llevar siempre con nosotros una “salchicha de localización”, un buen método para poder ser avistados.

Para el buceador viajeroEn muchos centros y barcos, las proporcionan al cliente en caso de que este no las lleve. Es un utensilio barato y que nos puede ayudar a evitar un mal momento. Un complemento perfecto es disponer de un silbato, ya sea el típico pito o, mejor aún, los silbatos que se colocan en el chaleco con aire a presión y que producen un sonido estridente y que se oye desde muy lejos. Una buena forma de ser localizados. Para el buceador viajeroNo estaría de más disponer de un pequeño flash o una luz química para el caso de que la búsqueda se prolongue por la noche. Otro sistema a tener en cuenta son grandes bandas que se llevan enrolladas y flotan en la superficie, con varios metros de longitud para facilitar una posible rescate aéreo.

Además de todos estos medios físicos, también podemos contar con otras tecnologías más sofisticadas y que poco a poco se van haciendo hueco entre los buceadores. Nos referimos a sistemas de radiobalizas, que emiten señales de socorro en los canales de rescate. Existen varios modelos desde las sofisticadas y caras incluidas en relojes de prestigiosas marcas, hasta elementos de mayor tamaño, similares a las que llevan los barcos.

 

Texto y fotos: Juan Carlos García

 

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