Berlín
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| Hablemos primero del Berlín de ayerpara poder comprender el Berlín de hoy: En el año 1940 Berlín se convierte en la capital de Europa, quizás del mundo. La subida al poder de los nazis en el año 1933 tuvo como consecuencia,por diferentes motivos a los que no vamos a entrar, el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial. En el año 1940 Berlín, capital del III Reich, dominaba Europa, con una Inglaterra en graves problemas y con Rusia, Italia, España y Japón como aliados del régimen Nazi. Berlín era el centro de todo y Hittler diseñaba la nueva ciudad que se llamaría Germania, el centro del mundo, tomando como referenciael estilo arquitectónico de la Grecia clásica. Pero para la población alemana, y sobre todo de Berlín, el año 1940 fue el comienzo de una larga pesadilla que aún hoy es más que evidente. Después de ser liberada la Europa ocupada por los aliados llegaba la hora final, la toma de Berlín. Dos millones de soldados soviéticos en abril de 1945 contra a penas medio millón de soldados alemanes, exhaustos, con falta de material y combustible, muchos de ellos niños, se enfrentaron en la batalla de Berlín, casa por casa, puerta por puerta. Los berlineses lucharon palmo a palmo cada centímetro de la ciudad, pero la proporción a favor de los soviéticos era tan superior que en pocos días la ciudad tuvo que capitular. El 30 de abril se suicidaba Hittler en el bunker de la Cancillería y el 2 de mayo de 1945, los rusos colocaban en el Reichstag la bandera soviética, lo que significó el fin de la guerra en Europa. La ciudad estaba completamente arrasada, el 100% de los edificios estaban dañados y el 70% de los mismos en estado de ruina inminente. Ese día el 2 de mayo de 1945 Berlín, Alemania y Europa fueron liberados del nazismo, pero en Berlín comenzaba lo peor de su historia. Es terrorífico imaginar una ciudad completamente bombardeada, con falta de suministro de alimentos, agua, combustible, tomada por fuerzas de ocupación que violaban, mataban y saqueaban todo lo que encontraban a su paso. Conociendo lo que iba a suceder los últimos días de la guerra, las divisiones alemanas que defendían el oeste de la ciudad se entregaron a las tropas Norteamericanas. Otra caza de brujas se produjo entre la clase científica alemana, se codiciaban los secretos de la industria Alemana y, sobre todo, el secreto de diseño de las V1 y V2, los primeros misiles de medio alcance que posteriormente dieron origen a la carrera espacial entre la URSS y USA, además del rearme nuclear con misiles de largo alcance. Los científicos fueron secuestrados y torturados por los rusos. Muchos de ellos pudieron escapar al lado norteamericano, donde, a cambio de colaboración, se olvidaba su pasado nazi. Comenzaba la Guerra fría. El 13 de agosto de 1961, y como consecuencia principalmente de la evasión de civiles del sector soviético al occidental, una noche, sin previo aviso, soldados rusos colocaron alambradas de espinos en la línea que dividía los dos sectores. Cuando los berlineses se levantaron aquella mañana, encontraron su ciudad dividida en dos. Familias enteras quedaron divididas, de una noche para otra, muchos berlineses fueron desalojados de sus casas, ya que la línea dividía los hogares, y las ventanas de muchos bloquesse tapiaron para impedir evasiones de un lado a otro de la ciudad. El metro cruzaba el sector pero no paraba en las estaciones de esta parte de la ciudad… Berlín era de nuevo una pesadilla. Solo una rectificación soviética de última hora evitó la tercera guerra mundial. En pocos días desde agosto, se construyó el primer muro, que tras varias ampliaciones se convirtió en 4 barreras infranqueables. El 17 de agosto de 1962 Peter Fechter intenta saltar la franja y es tiroteado por los rusos; herido, muere desangrado en la franja de la muerte ante los ojos de todo el planeta. El 22 de junio de 1990, el Checkpoint Charlie es desmontado en presencia de los ministros de exteriores de las potencias ganadoras de la segunda guerra mundial y de la RFA y RDA. Sólo en Berlín murieron 231 personas intentando saltar el muro y en el resto de la frontera de la RDA 1245 personas. Posteriormente, el 3 de octubre llega la reunificación Alemana y Berlín vuelve a se la capital, comienza una nueva andadura para esta ciudad… que, ahora sí, os quiero contar.
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| No te esperes que Berlín sea una capital llena de monumentos como Atenas, Roma o París… Realmente piensas, “¿y qué hay allí?”
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La ciudad es, en general, barata si la comparas con Madrid, y puedes encontrar buenos hoteles a precios razonables en el centro de la ciudad, muy por debajo de los precios de los hoteles en el resto de capitales Europeas, y con unas calidades excelentes. El metro es algo complicado al principio, hay que tener cuidado, ya que desde una misma vía parten varias líneas, y por eso mismo antes de subir hay que fijarse muy bien en el cartel de cabecera y en los carteles luminosos del andén. Es parecido a un cercanías español. Si tienes curiosidad de conocer el Berlín subterráneo, aún hoy existen gran cantidad de refugios antiaéreos que una asociación privada está intentando recuperar para la visita de los mismos. Puedes encontrar información de esta asociación en:http://www.berliner-unterwelten.de Para moverse por la noche, lo más recomendable es coger un taxi ya que la ciudad es muy extensa y, por cierto, desde el aeropuerto de Tegel es recomendable coger uno hasta el centro de la ciudad; el metro no llega y no es excesivamente caro, alrededor de 20€ hasta el centro. Algo curioso de conocer en Berlín es el lugar en donde se encontraba la antigua cancillería. Desde la misma calle donde se ubica la embajada del Reino Unido, la calle Wilhelmstr, a mano derecha,te encuentras una sucesión de viviendas. Ese es el lugar en donde se ubicaba el centro del poder en Europa en 1940, y el mismo lugar donde se encontraba el bunker de Hitler. En esta calle se encuentran algunos edificios que sobrevivieron a los bombardeos, entre ellos algunos viejos ministerios del III Reicht; como el de propaganda de Goebbels, que ahora alberga el ministerio de Salud Pública. Bien, ahora nos vamos a Potsdamer Plazt. La plaza más de moda en Europa en los años 20. En ruinas tras los bombardeos a la ciudad, zona de la muerte en la guerra fría, hoy es el punto de ocio, con hoteles, discotecas, centros comerciales y unos edificios que bien merecen un vistazo. En este emplazamiento es donde se celebra “La Berlinale”. No te olvides de entrar en el centro Sony,donde puedes ver aparatos que, al menos yo, no he visto por Madrid. Evidentemente, la armada española, Zara, tiene una tienda en este lugar. A mi personalmente me gusta más de noche, ya que la iluminación de la plaza y sus edificios son espectaculares. Y respecto a la iluminación de la ciudad, si sales de las calles principales, la ciudad es muy oscura, más si lo unes al gris de sus edificios y la cantidad de solares que te encuentras; produce una sensación fría y terriblemente solitaria.
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| En el entorno del anterior artículo encontramos el famoso Checkpoint Charlie, el puesto fronterizo entre el sector americano y soviético en la guerra fría. En el año 1962 había tanques y hoy encontramos un soldado en una caseta con la bandera norteamericana, pelado de frío y con el que todo el mundo se hace fotos. También queda el antiguo cartel que delimitaba los dos sectores.
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En este lugar hay un montón de tiendas de sourvenirs con gorros soviéticos, banderas, pins de Lennin, llaveros con pequeños trocitos de supuestos trozos de muro y, lo peor de todo, te ofrecen la posibilidad de hacer un pasaporte para cruzar el sector. En este punto está el museo “del muro”, donde una exposición sobre el mismo te explica el porqué y cómo se construyó junto con los métodos de fuga y los utensilios que se emplearon. A mí, personalmente, lo que más me llamó la atención son los dibujos que hay de niños reflejando lo que veían en referencia al muro, es tremendo. ¡Ah!, acércate a la calle Kurfürstendamm (Ku Dam), conocida por ser el lugar donde se produjo la “Noche de los Cristales Rotos” y donde se encontraba el famoso burdel “Salón Kitty”. Hoy es una calle comercial donde en el que está Kadewe, el centro comercial más grande del mundo. En la planta superior… hay una selección gourmet con más de 1500 tipos de queso. Es muy curiosa la arquitectura de toda la urbe. Si paseas por el antiguo sector británico, encontrarás multitud de viviendas que te recordarán a Londres. Hay partes que parecen París y otras Moscú. Sobre todo en el remodelado sector oriental la construcción realizada recientemente es tosca, cuadrada y con el hormigón como elemento fundamental. Ésta se mezcla con edificios antiguos que se han podido salvar de los bombardeos e inmuebles en los que únicamente se han respetado las fachadas originales. Es como un gran “tente”, o mejor: como les gusta por aquí, un gran “lego”. Lo mejor de Berlín es que no se para de comer. Toda la ciudad está repleta de restaurantes y cafeterías con unas tartas de ensueño, no como las españolas, hablo de TARTAS. Se puede comer a cualquier hora, no hay horarios; incluso hay restaurantes que no cierran. ¡Ojo!, si te pides una “small beer”, te pondrán medio litro de cerveza, y si pides “a beer”, tres cuartos de litro. No dejes de comer en restaurantes alemanes, te sorprenderá lo que se curran la presentación, y por cierto, ahí no ha llegado la nueva cocina, ya que los platos son abundantes y nada caros, al menos no más que en España. Si vas apretado de dinero, no te preocupes porque la ciudad está repleta de pequeños locales donde encuentras bocadillos, bollos, salchichas…, y si eres cafetero, mejor pide un capuchino; el café es malo, muy malo. No te líes con este tema como me pasó a mí. Si quieres un café con leche, “coffee and milk”, te pondrán una taza de café y aparte una jarra de leche. Insisto, es más sencilloel capuchino, te ahorra disgustos con el café. Un plato que no se puede dejar de probar son las Wursf, salchichas. ¡Hombre!, la verdad es que saben mejor que en España, pero es como todo, sientan mejor porque estás en Alemania. Por cierto, hay una comida muy famosa, una especie de torta de patata frita; bueno, está que de mueres. La carta de todos los restaurantes las encontrarás en alemán y en inglés. Hazte una idea que en castellano no encontrarás nada de nada, pero eso se compensa con la aplastante amabilidad de los habitantes de Berlín. Cualquier persona se esforzará en ayudarte y en entenderte, y por cierto, todo el mundo habla inglés en la ciudad. No dejes de pasar por una panadería en la que, como en todos los locales de la ciudad en donde se vende comida, puedes tomarte un café y comer. En ellas sorprende la cantidad de tipos de pan: negro, blanco, con cereales, con pipas, con frutos secos, con especies… Otra curiosidad es la cantidad de terrazas de verano, pero en invierno, que hay en la ciudad. Todas están provistas de mantas de oso o algún bicho similar que te haga soportable estar en la calle. Respecto al clima, bueno, he viajado en diciembre y en marzo.El frío en estos meses te entra por la nariz y te llega hasta el alma y no hay quien se lo quite si no es entrando en uno de esos locales a tomar un “buen” café y un trozo de esas TARTAS. Por último, no me puedo olvidar de la noche de Berlín. En Berlín, como ya he dicho varias veces, se come a todas horas y se bebe. Por eso no hay mejor manera para conocer la ciudad que acercarte a la zona de Kudamm o Alexander Plaz a cenar en cualquier restaurante alemán. Y esto es Berlín bajo mi modesta visión, y la verdad es que sólo sé una cosa: quien decide visitar la ciudad, repite, es una ciudad muy especial y sentimental y por este motivo engancha. |
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EL BERLÍN DE AYER.
La ciudad de Berlín y sobre todo sus habitantes comenzaron a sufrir los primeros bombardeos el 26 agosto de 1940 por parte de la RAF Británica. Primeramente fueron de escasa magnitud e incluso sus habitantes se hacían fotografías en los escombros producidos por las bombas. Según trascurría la guerra, y sobre todo a partir del año 1943, la ciudad sufrió el mayor bombardeo de la historia de la humanidad. Berlín, junto con Dresdem, Hamburgo y Guernica en España tienen el honor de ser las ciudades más arrasadas por las bombas a lo largo de la historia. Hiroshima y Nagasaki fueron otra cosa, una sola bomba en cada ciudad.
Las tropas soviéticas, tras el final de los combates, comenzaron un saqueo atroz, arrancando desde farolas, ventanas, muebles de las viviendas…; todo lo cual se enviaba a Rusia. Lo peor fue que 110.000 mujeres berlinesas fueron brutalmente violadas por los rusos, muchas de ellas no pudieron soportar aquello y se suicidaron.
Los norteamericanos entraron en la ciudad dos meses más tarde, en Julio, y la urbe fue dividida en 4 sectores: americano, británico, francés y ruso. Tras la conferencia de Postdam de 1945, en la que se decidía la nueva Europa, las potencias ganadoras siguieron con el saqueo de Alemania, cada uno en su sector. A partir de 1947, tras la conferencia de Moscú, Francia, Estados Unidos y Reino Unido decidieron unificar sus respectivos sectores en una federación, con una moneda común, el marco. Esta decisión no era del agrado de la URSS, que prefería un estado centralista, y como muestra de fuerza, los soviéticosbloquearon la ciudad en 1948. Para poder abastecerla, británicos y norteamericanos organizaron un puente aéreo para dar alimentos y carbón a la población. El bloqueo duró un año y tras este, los tres sectores occidentales unificados se convirtieron en la RFA; los soviéticos contestaron con la creación de la RDA.
Esta situación de tensión entre los dos bloques y la provocación de los soviéticos que se saltaron los derechos fundamentales del estatus berlinés, provocaron que en octubre 1961, en el puesto de control Checkpoint Charlie, tanques norteamericanos y soviéticos se encontraran frente a frente.
En 1989, tras varios sucesos ocurridos en Moscú, los ciudadanos de la RDA se arremolinaron en los puestos fronterizos, y tal fue la marea humana que los soldados abrieron el paso. Había caído el muro, se desintegraba la URSS y terminaba la guerra fría. A mi modo de ver, personal y particular, es el día que termina la segunda guerra mundial.
EL BERLÍN DE HOY.
Una buena manera de moverse por la ciudad es el metro. ¡Ojo!, no hay taquillas ni tornos pero sí policía de paisano que te multa en el caso de no sacar billetes. El metro es frío, parecido a ese que vemos en las películas americanas de Nueva York, con estaciones en superficie donde hay una corriente que se te mete hasta los huesos. Tiene muchos tramos que circulan sobre tierra. Una cosa curiosa de ver es la parada de metro de Thälmannplatz, ya que los mármoles de color rojizo que la decoran -si a eso se puede llamar decoración- son los originales del antiguo pasillo de la cancillería del III Reich que llevaban al mismo despacho de Hitler. Los rusos lo aprovechan todo.
Ya instalado en la ciudad, una visita obligada es la Puerta de Branderburgo, símbolo de la divisióny posterior reunificación de la ciudad. Un síntoma de que la normalidad es casi plena en la ciudad es que han surgido personas que, por un par de euros, te dejan hacerte una foto con ellas. Suelen ser dos, uno vestido de soldado norteamericano y otro de soldado ruso con sendas banderas. Curioso es, desde luego. Muy cerca se encuentra el Reichstag, el parlamento Alemán. Su cúpula, destruida en los bombardeos, ha sido reconstruida de cristal por el arquitecto Norman Foster. Se puede visitar y desde ella hay una vista impresionante de la ciudad. En la zona de los jardines del parlamento, junto a la avenida 17 de junio -utilizada para los desfiles nazis y como pista de aterrizaje al final de la guerra- se encuentra el monumento al soldado soviético. Justo detrás, en una explanada, están aún hoy enterrados 2.500 soldados soviéticos que murieron en la toma del Parlamento. Debajo de este monumento existe una red de túneles que fueron utilizados en la guerra como refugio y después como fábrica y almacén de armamento. Hay que fijarse en el edificio del parlamento, en el que puedes ver sin dificultad los restos de la metralla producidos en la batalla de 1945. De camino a éste edificio te sorprenderán unas cruces blancas con fotografías y flores, es un homenaje a los fallecidos al intentar saltar el muro.
Cerca de la Puerta de Branderburgo, en la Plaza de Paris, está el hotel Adlon, el más glamuroso de Europa en los años 20, utilizado de hospital en la guerra, derruido por los soviéticos y reinaugurado en 1997. En esta zona encuentras las embajadas de Francia, Estados Unidos y delReino Unido, fuertemente vigiladas por policías y alambradas de espino. Hablando de embajadas, la de España, Japón e Italia fueron construidas por el arquitecto de Hitler, Albert Speerr. Todas han sido recientemente reformadas, eliminando cualquier resto de simbología nazi. Qué triste que sea España uno de los países que posea una embajada construida por Hitler.
Muy cerca de este lugar encontramos el monumento al Holocausto Judío. 2.000 piezas de hormigón de distinto tamaño formando una especie de laberinto que sobrecoge, y si paseas entre ellos, la sensación de agobio es aplastante; realmente no tengo palabras para describir este lugar que es merecedor de visita obligada. Debajo de este monumento aún se encuentra intacto el bunker privado de Goebbels.
Cerca de Potsdamer Plazt, andando unos 10 minutos, podemos llegar a un gran descampado (si lo ve Florentino Pérez hace 10 torres), bordeado por unos de los trozos de muro que aún se conservan. En este solar es donde se ubicaba el cuartel general de la Gestapo y de las SS. Hoy existe en el lugar, denominado “topografía del terror”, una exposición al aire libre sobre el nazismo y las deportaciones de judíos en Europa en los restos de las antiguas celdas. Hay un silencio en el lugar que estremece; aún más, si cabe, cuando pulsas un audio explicativo por donde se escuchan discursos de Hitler dentro del silencio reinante. Vuelvo a decir que estremece, y sobre todo, el frío se te mete en los huesos. Uff, cuánto sufrimiento denota el lugar.
EL BERLÍN DE HOY. 2ª parte.
Otra parte de la ciudad que no puedes perderte es la isla de los museos. Si te gustan, este es tu sitio. Entre ellos destacan el de Pérgamo y el Museo de Bode. Esta zona está llena de grúas, pues están arreglando, aún hoy, los daños de la II Guerra Mundial y casi todos los edificios están llenos de restos de metralla. En el entorno está la catedral de Berlín y desde aquí podemos divisar la imponente torre de la televisión, situada en Alexander Plazt, con sus 388mt de altura, símbolo en su día del desarrollo tecnológico de la antigua URSS y donde hoy podemos comer en un restaurante que gira sobre si mismo a 207 metros dl suelo. Cerca de este lugar, encontramos la Plaza de la Opera, lugar dondelos nazis quemaron 20.000 libros la noche del 10 de mayo de 1933. Entre otros, ardieron libros de Einstein, Heine, Kafka, Kart Mark, Voltaire… Hoy hay un curioso monumento, un cristal en el suelo del cual sale una fuerte luz blanca. Al asomarte, te encuentras una pequeña habitación con estanterías totalmente vacías. Un sentimiento personal me hace reflexionar que quizás este sea el verdadero lugar donde se explica la sin razón del nazismo, no las bombas o las balas, el lugar donde se quemaron los libros de la Universidad, es decir, el pensamiento humano.
La primera vez que viajé a Berlín, paseando por la noche por esta calle, me topé con un edificio, una iglesia con una gran torre destrozada por las bombas de la guerra: es la “Kaiser Wilhelm”, símbolo del sector occidental. No se demolió ni reparó para dejarlo como representación de la barbarie de la guerra. A su lado, a un genial arquitecto de estos que tanto abundan últimamente, no se le ocurrió otra cosa que construir una especie de torre de cristal como iglesia. Evidentemente queda, bueno, me callo mejor…, pero el edificio bombardeado da miedo de verdad.
Berlín esta llena de tiendas de chocolate, mucho chocolate. Hay una tienda cerca de la plaza Gendarmenmarkt que se llama Fassbender&Rausch; no puedo describir la sensación de entrar allí. Chocolates de todos los tipos, bombones de todas las clases, pastas increíbles… Creo que Alemania no es un buen país para seguir un régimen ni para diabéticos. En la parte superior de la tienda hay chocolatería, ya digo que donde se vende comida y también se puede comer.