Tesis Doctoral
| Tesis Doctoral: Observación y Análisis de la acción de juego en fútbol. | |
| http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 5 - N° 22 - Junio | |
1. Introducción
A las puertas del tercer milenio, siglo y medio después de que la clase universitaria británica lo separara del rugby, el fútbol ha adquirido con el paso de los años un poder que ha resultado inesperado hasta para la mente más optimista. Un conjunto de reglas sencillas conjugado con su naturaleza expansiva le ha llevado a convertirse en el entretenimiento preferido y más popular para una gran mayoría en los cinco continentes del mundo.
Un poder de fascinación ‘irresistible’ lo ha acompañado a lo largo de su historia. Caracterizado desde sus comienzos universitarios por el amateurismo, pasando más tarde, hacia finales del siglo XIX y principios del XX, por el profesionalismo, este espectáculo alcanza, a partir de 1950, su comercialización a escala mundial. El fútbol es una práctica que arrastra masas y mueve pasiones. Basta con encender el televisor o leer los periódicos para darnos cuenta de la gran demanda social que el fútbol tiene, con más de 162 millones de practicantes y, a modo de reseña, con una audiencia acumulada en el mundial de Francia’98 de más de 37.000 millones de espectadores. Hoy en día es imposible ocultar la importancia que ha adquirido el fútbol, que ha llegado a salpicar todos los ámbitos de la vida. Los apetitos mercantiles, los intereses políticos y sociales y los poderes mediáticos no han dejado escapar las grandes posibilidades de beneficio que a través del fútbol pueden obtener.
Tomando como referencia un lenguaje ‘masculino’, que traspasa regiones y generaciones, que hace converger lo singular con lo universal, que afronta el mérito y la suerte, la justicia y la arbitrariedad, el fútbol sigue siendo fiel reflejo de la sociedad actual, inmersa en polaridades tan dispares como el ocio, la economía, la política, la mediática, etc. La prensa, la radio y la televisión, ‘monopolios’ en una época del fútbol, tienen ahora que competir con la era digital, ¿será capaz el fútbol de soportar esta nueva estructura ‘macro’ en la que se ha visto sumergido?.
El fútbol ha dejado de ser un juego. Para comprender el fútbol hay que situarlo primeramente en el contexto que lo ‘encorcheta’. Estamos haciendo referencia a su entorno, formado por el público, los medios de comunicación, las instituciones que lo dirigen, los clubes, otros aspectos sociales y políticos, etc.
La fuente de críticas o alabanzas, más enérgicamente ejercidas hacia los jugadores del fútbol como ‘hombres del espectáculo’, tienen su origen en los medios de comunicación y en el público. Las relaciones entre el público y el jugador de fútbol profesional son de amor y odio. La opinión de los aficionados, masa anónima y unánime, es una ‘espada de Damocles’ que se impone en todo momento, antes, durante y después del encuentro. A su modo el público participa en la acción, aprecia la calidad del juego y manifiesta ruidosamente sus sentimientos. Ya sea fanático u ‘objetivo’, duro o generoso, el público es siempre el temible testigo que aprueba o desecha, que genera, promueve o destruye la fama de los jugadores y los equipos. Espectadores de pago, están en su derecho de demandar espectáculo y/o resultado a los jugadores del equipo con los que se identifican y se sienten cómplices. A veces, esta demanda llega a ser tan brutal que supera los límites lógicos y razonables. Los medios de comunicación por su parte, ignorantes en ocasiones, ajustadas en otras y guiados por intereses en la mayoría, mueven a su antojo gran parte del engranaje del fútbol, y con ellos al público de masas. Desde ‘propuestas’ para la destitución de entrenadores (lo más habitual), pasando por actitudes hacia jugadores que de la noche a la mañana pasan de estar por encima del bien y del mal a ser ‘defraudadores’ del juego supuestamente prometido o catalogados de ‘peseteros’, hasta llegar a sobrevalorar acciones que no duran más de un segundo y que se quedan grabadas para la eternidad en las mentes y las retinas de una muchedumbre, fiel y necesitada de cuestiones futbolísticas de cualquier índole y a cualquier precio. Inmerso en esta vorágine despiadada, Bill Shankly, entrenador del Liverpool, un día llegó a afirmar que el fútbol no era una cuestión de vida o muerte, que era mucho más importante que todo eso (Bangsbo, 1993).
A pesar de que la parte externa que rodea al fútbol se haya visto ‘enriquecida’, creemos que el interior, la práctica motriz en juego, se ha visto altamente perjudicada en muchos aspectos. Debido a la tesitura en la que se ubica en estos momentos el fútbol de rendimiento, es lógico pensar que la “lógica interna” (Parlebas, 1988) inicial se haya ido desvirtuando. Las obligaciones y las necesidades, pero sobre todo los intereses de los presidentes, juntas directivas, clubes e instituciones futbolísticas con diferentes coberturas de actuación (R.F.E.F., U.E.F.A. y F.I.F.A.), han hecho que las competiciones se hayan convertido, con el paso de los años, en una actividad muy exigente, excesivamente responsabilizada, mediatizada, que sujeta y limita a los jugadores y entrenadores. Sobre el fútbol descansan, hoy en día, grandes presiones, muchos impedimentos, ataduras, obligaciones, restricciones, precauciones, que han ido alejando al fútbol de las raíces que lo vieron nacer, la necesidad lúdica. La importancia dada al fracaso (relacionado con pérdidas multimillonarias, eliminaciones, descensos, desprestigios deportivos, etc.) hace evidente la desaparición del ‘placer por la práctica’ atribuible al juego del fútbol. El fracaso se vive como una verdadera frustración, introduce sentimientos de angustia en el juego.
Se ha apreciado una mejora en la cantidad y calidad de los entrenamientos llevados a cabo para la preparación técnica, estratégica y física de los jugadores y equipos de fútbol, si bien está lejos de ser la apropiada. La preparación sobre aspectos afectivos, cognitivos y psicológicos, columna vertebral de jugadores y equipos, es todavía inadecuada y no está siendo suficientemente trabajada. Teniendo en cuenta el ‘contexto de estrés’ en el que se encuentra involucrado el fútbol, las aportaciones de rigor y objetividad deberían incrementarse. La descripción detallada y pertinente de la acción de juego en el fútbol debería ser el origen y el sustento desde el cual partir hacia un análisis exhaustivo de otros aspectos del juego. Esto significaría luchar contra el conocimiento totalmente sensitivo, parcial, no sistemático ni riguroso que invade hoy en día al fútbol, y que lo hace que camine por el ‘sendero’ de las supersticiones e intuiciones de preparadores y dirigentes.
Con relación al fútbol, “juego estúpido para personas inteligentes” (Valdano, diario Marca del 6 de junio de 1999) jugadores que corren con ‘desorden’ detrás de una esfera, son muchas las preguntas que nos hacemos a las que todavía hoy no se han encontrado respuestas. Se necesitan muchas investigaciones a cualquier nivel para acercarnos a lo que esconde el fútbol, y participar en análisis objetivos que demuestren, con hechos y con datos, parte de la ‘compleja realidad’ que el fútbol actual posee. Pero la investigación en el fútbol debe hacerse con extremada prudencia y cautela. Las dificultades de estudio que encontramos, dentro del marco de las actividades físicas y deportivas, son notables, y éstas se incrementan, más aun, para el fútbol, práctica donde confluyen gran cantidad de factores y variables de diferente naturaleza y proporción. Con nuestra mejor intención, presentamos nuestra visión particular del fútbol, aportación enmarcada en la rigurosidad y objetividad, que esperamos pueda ayudar a desvelar nuevos aspectos sobre la acción de juego en el fútbol, de los cuales no hemos tenido conocimiento hasta ahora.
2. Sobre el contenido de la tesis
El presente trabajo consta de doce capítulos repartidos de la siguiente manera: una primera parte teórica que consta de un único capítulo, en la que proponemos la conceptualización teórica que hacemos del fútbol, y una segunda parte empírica que consta de diez capítulos, en la que se llevan a cabo dos investigaciones que tienen que ver con la dinámica de la acción de juego y con la dinámica de participación de los jugadores en el juego. En el último de los capítulos, el duodécimo, se discuten los aspectos relevantes del presente trabajo y las posibles líneas de actuación en el futuro.
El hecho de plantear dos investigaciones con dos sistemas taxonómicos diferentes sobre aspectos relacionados del juego se ajusta a un motivo particular. Nuestra intención sería la de relacionar las diferentes secuencias o patrones de conducta que un equipo desarrolla en el juego con la estructura social de relación que los jugadores configuran en su seno. El objetivo general de ambas investigaciones se encuentra en poder encontrar enlaces de unión entre el flujo conductual motriz puesto en práctica por los equipos y los vínculos afectivos de relación que entre los jugadores se han establecido. Con relación a este idea general del trabajo nos planteamos la siguiente hipótesis general para el conjunto de las dos investigaciones: La estructura social que desarrolla un equipo de fútbol en un partido de fútbol tiene una relación directa con los patrones de conducta obtenidos en la práctica, sobre el terreno de juego. A modo de pequeñas pinceladas éstos son los contenidos que han sido desarrollados en cada uno de los capítulos.
Capítulo 1º
El primero de los capítulos corresponde, como ya hemos dicho, a la primera de las tres partes de la tesis, la parte teórica. En este capítulo se aportan algunos antecedentes y perspectivas de análisis, pero, sobre todo, una referencia conceptual que nos permite acercarnos al fútbol como objeto de estudio desde una perspectiva original. Decantarnos por esta orientación particular, obliga a asumir un conjunto de características estructurales y funcionales que implicadas en la situación motriz hacen del fútbol un deporte particular. Delimitadas las directrices conceptuales que hemos considerado más relevantes, hemos comenzado a caminar, con nuestras mejores intenciones, por el largo camino que intentará llevarnos a la descripción de la acción de juego en el fútbol.
Capítulo 2º
Introducidos en la parte empírica del estudio, mostramos en el capítulo segundo los planteamientos y estrategias que vamos a seguir para llevar a cabo la primera de las investigaciones: Describir la acción de juego en el fútbol. La observación y el análisis del fútbol es centro de atención en el presente trabajo. Observar los comportamientos motores de los jugadores que participan en la interacción del enfrentamiento, en el propio escenario donde resulta original, ha sido nuestra intención. En este capítulo desglosamos de forma puntual un elevado número de las investigaciones que, sobre fútbol, se han hecho. Una vez descubiertos los ‘senderos que no han sido pisados’ orientaremos nuestros esfuerzos en satisfacer las motivaciones que nos llevaron a emprender este viaje.
Esta primera investigación cumple con un cometido concreto, el de estimar la posible presencia de patrones de conducta en un marco conductual particular: La acción de juego en fútbol.
La Metodología Observacional, a partir de cual se van a llevar a cabo esta investigación, implica un seguimiento de todas las fases propias del método científico, y se caracteriza por tener un escaso o nulo control interno, sin manipulación de las variables, con un grado máximo de naturalidad y el investigador tiene, sobre todo, una participación pasiva.
Respecto al diseño observacional puntualizamos que este estudio lo situamos en el cuadrante IV dentro de las propuestas de diseños presentada por Anguera (1990) y Losada (1997), concretamente el que hace referencia a diseños nomotéticos y de seguimiento. Dentro de éste, según las dimensiones implicadas en el diseño, se van a registrar diferentes niveles de respuesta, entre los equipos en enfrentamiento de forma interdependiente, a través de un seguimiento intensivo a lo largo del tiempo, es decir, sin que existan resquicios temporales durante la codificación.
Capítulo 3º
En el tercero de los capítulos desarrollamos el proceso de elaboración de la herramienta de observación. Presentamos con profundidad la fundamentación conceptual que nos ha llevado a configurar un sistema taxonómico original: el SOCCAF (Sistema de Observación de la Acción de Juego en el Fútbol). Cabe destacar que la confección de la herramienta observacional sigue una estrategia “empírico-inductiva”, donde se combinan formatos de campo y sistemas de categorías. El SOCCAF está constituido por dos ejes vertebradores: La espacialidad de la acción y la interacción. Este segundo eje ha sido dividido a su vez en situaciones de balón parado y situaciones de balón en juego. De esta forma tenemos que SOCCAF constará de 3 criterios, cada un de los cuales estará constituido por un sistema de categorías exhaustivo y mutuamente excluyente (EME). El primero de los criterios, el espacio, consta de 5 categorías que se corresponden con 5 zonas transversales que representan la longitudinalidad del campo. El segundo de los criterios, balón parado, recoge las distintas interrupciones reglamentarias marcadas por el reglamento. El tercer criterio, balón en juego, es el más rico pero al mismo tiempo el más complicado, pues en él se ha pretendido contextualizar las diferentes conductas estratégicas que se pueden suceder el en juego. En él hemos introducido un concepto novedoso: la Configuración Espacial de Interacción (C.E.I.), concepto que permite relacionar la configuración espacial de cada uno de los equipos con relación a la ubicación del balón. La combinación y posterior optimización de las posibles configuraciones espaciales de los equipos puestas en interacción dará como resultado un conjunto finito de contextos de interacción o configuraciones Espaciales de Interacción que han sido utilizados para la confección del sistema taxonómico para el tercero de los criterios.
En las tablas siguientes reunimos todas las categorías referentes a las taxonómicas conductuales EME para cada uno de los criterios seleccionados en la configuración de los formatos de campo de la acción de juego en fútbol. Cada una de las categorías ha sido caracterizada definiendo el núcleo categorial, el grado de apertura, la representación gráfica y la descripción sociomotriz.
CRITERIO 1: “Espacialización” de las conductas de interacción (5 categorías).
Gráfico 1. Subdivisión de espacios considerados en el primer
criterio de los formatos de campo. Es importante resaltar que la numeración
dada a cada uno de los espacios refleja el sentido del ataque del equipo observado.
CRITERIO 2: “Balón fuera de juego”. (6 categorías)
| IRCP | IRCM | GOLF | IRFP | IRFM | GOLC |
CATEGORIA: IRCP - Interrupción reglamentaria en contra y puesta en juego con el pie por el equipo adversario.
CATEGORIA: IRCM - Interrupción reglamentaria en contra y puesta en juego con la mano por el equipo adversario.
CATEGORIA: GOLF - Gol a favor del equipo observado.
CATEGORIA: IRFP - Interrupción reglamentaria en contra y puesta en juego con el pie por el equipo observado.
CATEGORIA: IRFM - Interrupción reglamentaria en contra y puesta en juego con la mano por el equipo observado.
CATEGORIA: GOLC - Gol en contra del equipo observado.
CRITERIO 3: “Balón en juego”. (62 categorías)
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Cuando el equipo observado tiene posesión del balón
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Inicio de la posesión. (8 categorías)
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| RMT | RAT | MRT | MMT | MAT | ART | AMT | GT |
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Desarrollo de la posesión. (23 categorías)
| RMC | RAC | ERC | MRC | MMC | MAC | ARC | AMC | AOC |
| RMc | RAc | ERc | MRc | MMc | MAc | ARc | AMc | AOc |
| TIR | IG | IR | IM | IA |
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Final de la posesión. (8 categorías)
| RMP | RAP | MRP | MMP | MAP | ARP | AMP | PG |
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Cuando el equipo observado no tiene posesión de balón.
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Desarrollo de la no-posesión. (23 categorías)
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| RMN | RAN | REN | MRN | MMN | MAN | ARN | AMN | AON |
| RMn | RAn | REn | MRn | MMn | MAn | ARn | AMn | AOn |
| LAN | GI | RI | MI | AI |
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Cuando el equipo observado tiene posesión del balón
1-Inicio de la posesión
CATEGORIA: RMT - La zona retrasada del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona media del equipo adversario.
CATEGORIA: RAT - La zona retrasada del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona adelantada del equipo adversario.
CATEGORIA: MRT - La zona media del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona retrasada del equipo adversario.
CATEGORIA: MMT - La zona media del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona media del equipo adversario.
CATEGORIA: MAT - La zona media del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona adelantada del equipo adversario.
CATEGORIA: ART - La zona adelantada del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona retrasada del equipo adversario.
CATEGORIA: AMT - La zona adelantada del equipo observado recupera el balón, teniendo por delante la zona media del equipo adversario.
CATEGORIA: GT - El portero del equipo observado recupera el balón.
Capítulo 5º
En el capítulo quinto se describen los resultados de los análisis de los datos codificados. Tras una descripción de las sesiones codificadas, se han utilizado dos técnicas de análisis: Análisis secuencial de retardos y el análisis de coordenadas polares.
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Análisis secuencial de retardos ha sido realizado utilizando el programa informático SDIS-GSEQ de Bakeman y Quera (1996). El objeto de dicho análisis es el de estimar posibles transiciones excitatorias, con mayores probabilidades que las estimadas por el azar, entre las diferentes categorías diseñadas para representar el flujo conductual del juego. Se han pedido retardos desde -5 hasta +5 para realizar, según el caso, un análisis desde el punto de vista retrospectivo y/o prospectivo respectivamente. Los zsum escogidos son ³1’96, con grados de libertad próximos al número de casillas y una significación por debajo del 0,01.
Cada uno de los patrones estimados mantiene un mismo esquema de configuración: criterios empleados, categoría focal, retardos en los que se han obtenido valores significativos, grafo cinético, que perspectiva se ha utilizado, categorías y número que lo conforman, categoría max-lag, retardo max-lag, longitud del retardo, número de rutas del patrón e itinerarios categoriales.

Gráfico 2. Representación de los distintos componentes en que ha sido analizado
cada uno de los patrones obtenidos en el análisis secuencial de retardos.
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Para el análisis de coordenadas polares se ha utilizado la técnica analítica de Sackett (1980) con la variante de retrospectividad genuina propuesta por Anguera (1997 y 1999). El objetivo de dicho análisis es el de plasmar, en un único mapa conductual, las relaciones excitatorias e inhibitorias entre las distintas categorías tanto para la perspectiva retrospectiva como para la prospectiva. Las categorías focales que han sido consideradas pertenecen a la macrocategoría de continuación en la posesión del balón por parte del equipo observado que se incluyen dentro del criterio (balón en juego): RMC, RAC, MAC, MMC, MRC, ARC, ERC y AMC.
Para la configuración de los mapas conductuales se han estimado el: zsum prospectivo (X), zsum retrospectivo (Y), cuadrante del vector, módulo o longitud del radio, ratio, ángulo inicial y ángulo transformado del vector.

Gráfico 3. Del mapa conductual tomada la categoría MRC como conducta criterio.
A través del análisis de coordenadas polares configuramos el mapa conceptual de las relaciones que se establecen a partir de la categoría focal MRC (la zona media del equipo observado continua con la posesión del balón estando la zona retrasada del equipo adversario por delante del balón) con respecto a las demás categorías de apareo.
En el cuadrante I la conducta criterio y la conducta de apareo son mútuamente excitatorias. Se hallan en el cuadrante I las categorías siguientes: MRC (5,24 de radio y 58º de ángulo), ARC (8,94 de radio y 33º de ángulo) y TIR (8 de radio y 2º de ángulo). En el cuadrante II la conducta criterio es inhibitoria y la conducta de apareo es excitatoria. Se hallan en el cuadrante II las categorías siguientes: RMC (4,46 de radio y 175º de ángulo), MMC (6,67 de radio y 144º de ángulo) y REC (1,5 de radio y 121º de ángulo). En el cuadrante III la conducta criterio y la conducta de apareo son mútuamente inhibitorias. Se hallan en el cuadrante III las categorías siguientes: RAC (6,85 de radio y 209º de ángulo), ERC (2,49 de radio y 213º de ángulo), MAC (2,28 de radio y 215º de ángulo), AMC (0,75 de radio y 259º de ángulo), PER (2,88 de radio y 224º de ángulo) y IRF (4,06 de radio y 270º de ángulo). En el cuadrante IV la conducta criterio es excitatoria y la conducta de apareo es inhibitoria. Se hallan en el cuadrante IV las categorías siguientes: IRC (2,16 de radio y 331º de ángulo) y INT (4,16 de radio y 337º de ángulo).
El mapa conductual describe una situación motriz que se ajusta a una lógica de juego en el que podemos destacar los siguientes aspectos relevantes:
Que la categoría criterio (MRC) tenga una relación excitatoria consigo misma, tanto desde la perspectiva prospectiva como de la retrospectiva (cuadrante I), es un hecho comprensible debido a que la estrategia de codificación así lo permitía. Esto viene a reflejar la existencia de una traslación de la categoría sobre el terreno de juego. Para este mismo cuadrante I, observamos una mutua excitatoriedad y de forma intensa con relación a la categoría ARC. La presencia de la categoría focal MRC permite con grandes garantías conseguir de forma inmediata y efectiva la categoría ARC, que como ya sabemos es una categoría de alto valor ofensivo y desde la cual, dependiendo en la zona del terreno de juego donde se produzca, permite obtener grandes posibilidades de finalización eficaz de las posesiones, comparada con el resto de las categorías del sistema taxonómico. Es importante matizar que la excitatoriedad entre ambas categorías se produce en ambos sentidos. Conseguir mediante la categoría RMC la categoría RAC es un hecho relevante, pero conseguir la categoría RMC a partir de la categoría RAC es una cuestión que no debe pasar desapercibida en la dinámica del juego, pues las interpretaciones ofensivas que se pueden extraer de esta combinación son altamente positivas. En este mismo cuadrante observamos también otra categoría que no nos sorprende, el tiro a puerta realizado por el equipo observado (TIR). La presencia de esta categoría no hace sino corroborar la importancia adquirida por la categoría criterio MRC como hemos venido mostrando a lo largo de la investigación.
La presencia de las categorías INT y IRF en el cuarto de los cuadrantes, describe una relación excitatoria en el plano prospectivo a partir de la categoría criterio, pero una inhibición significativa para la orientación retrospectiva. Quiere esto decir que, las posibilidades de que a partir de la categoría MRC se obtenga una interrupción reglamentaria a favor son muy altas. Como ya sabemos, después de realizado el análisis secuencial, el inicio de las posesiones con balón parado desde zonas del terreno próximas a la portería rival hace aumentar las garantías de finalización con éxito. Por otro lado, la categoría de interceptación que vemos aparecer en este cuarto cuadrante, entendemos puede deberse a la siempre dificultosa tarea de creación del juego ofensivo, con amplia desventaja respecto a las labores defensivas a realizar por el equipo adversario. Esto hace inevitable la presencia de imprecisiones al equipo que se encuentra con posesión del balón con intención de construir el ataque.
La lógica motriz hace comprensible la ausencia de relación excitatoria hacia categorías enmarcadas en contextos de interacción más defensivos, como pueden ser la categoría RAC o MAC, haciendo que esta relación sea significativamente inhibitoria para los dos tipos de transiciones: la prospectiva y la retrospectiva. El contexto de interacción que contiene la categoría criterio (MRC) hace muy poco viable la transición hacia categorías que llevan implícitos contextos de interacción de escaso valor ofensivo.
Con relación a la ubicación de ciertas categorías en el segundo de los cuadrantes (inhibición prospectiva y excitación retrospectiva), debemos centrarnos en la presencia de las categorías MMC y RMC, pues son las únicas que son significativas (> 1'96). El hecho de situarse en el cuadrante número dos refleja una cuestión relevante para la dinámica motriz del juego. Este no es otro que el de garantizar desde el punto de vista ofensivo que las probabilidades de transformar los contextos de interacción hacia la categoría MRC pasa, sobre todo, por la presencia previa de categorías MMC y RMC como precedentes a la categoría focal.
Capítulo 6º
A continuación del análisis de los datos hemos establecido la primera de las discusiones de la tesis, recogida en el sexto de los capítulos. En él se interpretan los resultados obtenidos en uno y otro análisis, lo que permite confirmar las hipótesis que planteábamos al inicio de la primera de las investigaciones. En las siguientes tablas se recogen un resumen de las transiciones (patrones de conducta) y relaciones (mapas conductuales) obtenidos.
| TRANSICIONES | Nº | Longitud |
| Uso del espacio | 10 | 4 |
| Conductas estratégicas | 10 | 3 |
| Conductas estratégicas en el espacio | 24 | 3 |
| Contextos de interacción | 16 | 3 |
| Contextos de interacción en el espacio | 25 | 2 |
| Conductas estratégicas en los contextos de interacción | 28 | 2 |
| Conductas estratégicas en los contextos de interacción y en el espacio | 41 | 2 |
Tabla1. Resumen de los patrones obtenidos, tomando las diferentes categorías
como conductas criterio, mediante el análisis secuencial.
| RELACIONES Categoría focal | Nº | #¿NOMBRE? | #¿NOMBRE? | #¿NOMBRE? | #¿NOMBRE? |
| RMC | 11 | 2 | 4 | 3 | 2 |
| RAC | 14 | 2 | 4 | 6 | 2 |
| ERC | 14 | 3 | 3 | 4 | 4 |
| MRC | 12 | 3 | 2 | 4 | 3 |
| MMC | 12 | 2 | 3 | 3 | 4 |
| MAC | 11 | 2 | 3 | 5 | 1 |
| ARC | 14 | 4 | 1 | 3 | 6 |
| AMC | 7 | 2 | 2 | 0 | 3 |
Tabla 2. Resumen de las relaciones obtenidas entre las distintas categorías del sistema
taxonómico mediante el análisis de coordenadas polares.
Los análisis de transiciones y relaciones vienen a confirmar el conjunto de las hipótesis de origen: Existen flujos de conducta estables desarrollados por los equipos en interacción que surgen con mayores probabilidades que las determinadas por el azar: con relación al uso del espacio, a las conductas estratégicas, a los contextos de interacción y a la combinación entre ellos.
Las transiciones entre los espacios utilizados por los equipos muestran una progresión lógica en el eje longitudinal, desde la portería que se defiende hacia la portería que se ataca (concepto de ‘espacio orientado’). A pesar de esto, el uso del espacio realizado por los equipos no guarda siempre esta progresión lógica que lo dirige hacia la portería rival. En muchas ocasiones este avance se ve detenido e incluso retrasada en una perspectiva diacrónica. Las transiciones son además, contiguas, es decir, se pasa de un espacio hacia el inmediatamente siguiente o anterior. Como es lógico suponer cuando las zonas son consideradas como conductas criterio, a medida que éstas se aproximan al área rival más probabilidades se tiene de llegar hasta la portería rival. Cabe destacar también que a medida que la zona de campo, considerada como conducta focal, se acerca a la rival la perspectiva retrospectiva se hace menos definida, contemplando mayores bifurcaciones, mientras que la prospectiva va quedando cada vez más delimitada.
Con relación a las transiciones encontradas entre las diferentes conductas estratégicas llevados a cabo por los equipos, los resultados obtenidos resultan obvios. La misma cadena de conductas estratégicas se mantiene, a grandes rasgos, constante durante el juego: Una vez que el equipo ha recuperado el balón, éste mantiene la posesión de balón, para más tarde perderlo o incurrir en una interrupción reglamentaria. Una vez perdida, el equipo adversario mantiene la posesión del balón para dar paso de nuevo a la recuperación del balón, iniciándose el ciclo.
Ubicadas las conductas estratégicas en el espacio, los resultados de los análisis muestran que las recuperaciones tienen mayores probabilidades de que finalicen más cerca de la portería rival a medida de que éstas son conseguidas más lejos de la portería que se defiende. Con relación a las interrupciones reglamentarias observamos como a medida que éstas son puestas en juego más cerca de la portería rival las probabilidades de que aparezca interceptación llevada a cabo por el equipo adversario se hacen cada vez más elevadas.
Sobre los contextos de interacción observamos unas transiciones altamente significativas para el juego. Los contextos de interacción con tendencia ofensiva van a tener una mayor probabilidad de transición hacia contextos más ofensivos (AR y MR). Lo contrario que ocurre con los contextos de tendencia defensiva, que favorecen la activación de contextos defensivos (RA y MA).
Ubicados los contextos de interacción en el espacio de juego, los resultados son bastante similares a lo dicho anteriormente, aún así, podemos afirmar que la transición entre contextos está condicionada también por su ubicación en el espacio. Ciertos contextos de interacción a pesar de su valor ofensivo o defensivo ‘teórico’ dejan de tener transiciones excitatorias hacia otros contextos ofensivos o defensivos debido a que se dan en un espacio del terreno de juego que se encuentra alejado o cercano de la portería adversaria.
El análisis secuencial de las conductas desarrolladas por los equipos con relación a los contextos de interacción donde estos tienen lugar, viene a configurar patrones que siguen la línea de lo comentado hasta ahora. Las transiciones entre las categorías tienen el concepto de ‘proximidad’, sea espacial o sea situacional. Las conductas que se encuentran dentro del mismo recuadro tienen un mayor grado de activación entre sí, este grado de excitación existe pero disminuye entre los cuadros contiguos, en una y otra dirección.
Un aspecto interesante que hemos encontrado es que, categorías con mismos contextos de interacción tienen mayores probabilidades de transición o progresión hacia contextos de interacción más ofensivos, cuando la conducta estratégica que llevan implícita es la de recuperación del balón más que la de continuación en la posesión.
El análisis secuencial de las conductas estratégicas desarrolladas en función de los contextos de interacción y con relación al espacio del terreno de juego donde estos tienen lugar, viene a corroborar ciertos aspectos que hemos ido comentando a lo largo de esta discusión. Las transiciones entre las categorías tienen el concepto de ‘proximidad’, sea espacial o sea situacional. A medida que estos se acercan a la portería rival, mayores probabilidades para que la ocurrencia de categorías tenga un componente más ofensivo.
Capítulo 7º
Como complemento a la primera hemos propuesto una segunda investigación orientada a estimar la interacción surgida entre los miembros de un equipo dentro del contexto donde resulta relevante: La acción de juego en fútbol. La sociometría de Moreno (1934), el sistema de observación conductual SOC-IS propuesto por Santoyo y Espinosa (1987 y 1988), estructuras formales y afectivas relacionadas con aspectos de la cohesión dentro del equipo presentado por Chappuis y Thomas (1988) y los estudios de sociogramas de Hernández Mendo y cols (1999) son nuestro punto de referencia en la determinación de las redes sociales. Superando las limitaciones de la técnica de nominación utilizada en la Sociometría Tradicional, pretendemos desvelar la existencia de alguna red grupal y sus características, evaluadas las relaciones de comunicación motriz directa (Parlebas, 1981) tomadas del propio escenario de conducta donde se producen. Esto lo haremos teniendo en cuenta las conductas de emisión y recepción del balón realizadas por los jugadores dentro de la competición.
La investigación propuesta incluye una única hipótesis: Creemos que puede haber probabilidades de que las relaciones de interacción colaborativa puedan llegar a formar itinerarios conductuales estables y propios para cada equipo, que no se ajusten, además, única y exclusivamente, a razones puramente estratégicas o de ocupación espacial empleadas por los equipos.
Respecto al diseño observacional vamos a mantener las mismas directrices que seguimos para el primero de los estudios: Lo situamos en el cuadrante IV (Anguera, 1997b). Según las dimensiones implicadas en el diseño, respecto a la pluralidad de unidades combinará diferentes sujetos y diferentes niveles de respuesta, manteniendo una relación de interdependencia entre los sujetos, y con un carácter de seguimiento intensivo.
Capítulo 8º
En el octavo de los capítulos se desarrolla el proceso de elaboración de la herramienta observacional que ha sido confeccionado para la segunda de las investigaciones. Se incluye en este capítulo, una breve conceptualización teórica sobre la elección de la unidad de observación, así como la configuración de los formatos de campo y sistemas de categorías seleccionados.
Los formatos de campo, que configuran este nuevo sistema taxonómico, están constituidos por cuatro criterios: forma de inicio de la posesión, jugador que interviene, zona del campo donde interviene y resultado final de la posesión.
Capítulo 9º
El análisis de la calidad del dato fue realizado a partir de la concordancia consensuada, dentro de la perspectiva cualitativa presentada por Anguera (1990), manteniendo los mismos criterios de inoservabilidad y constancia inter-intra sesional seguidos en la investigación anterior.
Los sujetos escogidos se corresponden a los jugadores que intervinieron en las selecciones de Francia y Holanda. Cerca de 2000 transmisiones.
Capítulo 10º
El contenido del capítulo décimo recoge el análisis de los datos. Los análisis de este segundo estudio incluyen la confección de mapas sociocéntricos y socioconductales. Además, hemos aportado una serie de indicadores sociométricos grupales para la caracterización de la estructura de relación engendrada en los equipos.
Los mapas sociocéntricos son representaciones de las preferencias socioconductuales que los jugadores tienen con el resto de sus compañeros.
Se proponen dos tipos:
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Mapa sociocéntrico de emisiones, que constituye la representación de los agentes sociales a quienes elige con mayor frecuencia el sujeto focal.
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Mapa sociocéntrico de recepciones, constituye la representación del “valor” de sujeto focal como estímulo social o de la frecuencia con la cual el sujeto es elegido por sus compañeros. Son representados en un diagrama en forma de diana.

Gráfico 4. Representación del mapa sociocéntrico
del jugador número 8 francés (Desailly)
en su partido disputado contra Brasil.

Gráfico 5. Mapa socioconductual de frecuencias de Francia en su
partido disputado contra Brasil.

Gráfico 6. Mapa socioconductual de secuencias de Francia en su partido disputado contra Brasil.
Los indicadores relacionan los conceptos teóricos con las observaciones realizadas de forma fiable, destacando que hablamos en términos de probabilidad y no de certeza. Los indicadores sociométricos grupales que proponemos: Volumen de juego ofensivo, Indicador de participación, Volumen de intensidad de cohesión grupal, Indicador de intensidad de cohesión grupal, Indicador de disgregación individual, Indicador de disgregación grupal, Indicador de relación e Indicador de cohesión, proporcionan una síntesis o resumen de la situación social, en nuestro caso, permiten caracterizar la estructura de las relaciones surgidas dentro del equipo en el desarrollo de la acción de juego.
| Indicadores sociométricos grupales | Francia | Holanda |
| Volumen de juego ofensivo | 339 | 474 |
| Indicador de participación | 30,8 | 43 |
| Volumen de intensidad de cohesión grupal | 165 | 207 |
| Indicador de intensidad de cohesión grupal | 15 | 18,8 |
| Indicador de disgregación individual | 5 | 4 |
| Indicador de disgregación grupal | 3 | 1 |
| Indicador de relación | 8 | 8 |
| Indicador de cohesión | 5 | 8 |
Gráfico 5. Valores de los diferentes indicadores sociométricos grupales
para las selecciones de Francia y Holanda en sus partidos
disputados contra Brasil y Argentina respectivamente.
Capítulo 11º
En el decimoprimero de los capítulos hemos desarrollado la discusión sobre esta segunda investigación. Esta segunda investigación no pretendía ser ambiciosa. Puede servir de propuesta por la que dirigir esfuerzos hacia el conocimiento de las influencias de las interacciones recíprocas, que desveladas de la acción puesta en práctica por los jugadores sobre el terreno de juego, configuran relaciones particulares en el seno del equipo.
Hemos estimado mapas sociocéntricos de jugadores que poco tienen que ver unos y otros, participaciones de futbolistas que son centro o fuente de emisión y recepción social en el seno del equipo, jugadores que lideran en el juego, mientras que otros parecen ausentes, pasan absolutamente desapercibidos en el juego del equipo. Se han proporcionado, pautas novedosas (a través del análisis secuencial) para la elaboración de mapas socioconductuales de los equipos, con lo que hemos podido comprobar, aunque sólo puedan catalogarse de indagación, los diferentes vínculos de relación generados en ellos. Se han estimado “caminos de acción” preferenciales de los equipos en el juego ofensivo. Se han aportado también indicadores sociométricos grupales que, mediante una expresión numérica, informan sobre alguna de las facetas de las características estructurales de relación que los equipos han puesto sobre el terreno de juego.
A pesar de los pocos datos, hemos podido obtener ciertas tendencias diferenciadoras con respecto al tipo de relaciones que se han mantenido en el seno de los equipos: Entre las dos selecciones, para una misma selección en partidos diferentes y cuando se pierde o se gana independientemente de la selección.
Capítulo 12º
A lo largo de este trabajo se ha intentado describir, desde nuestra perspectiva, cómo se desarrolla la acción de juego en el fútbol. La interacción desarrollada por los equipos en su enfrentamiento ha sido nuestro centro de atención. Del largo proceso seguido para llevar a cabo esta investigación, creemos oportuno resaltar ciertos aspectos que consideramos reveladores y en algunos casos, incluso, novedosos. Desarrollaremos brevemente su posible aplicación práctica y expondremos las propuestas de futuro.
Uno de los aspectos relevantes de la presente investigación podríamos encuadrarla en el concepto de interacción motriz. Entendemos que es parte substancial de la situación motriz estudiada, y que ha sido descartada, intencionadamente o no, en la mayoría de los trabajos realizados hasta ahora. La propuesta de introducir el concepto de ‘configuración espacial de interacción’ en la lente observacional la consideramos oportuna desde nuestro punto de vista, pues permite ubicar las conductas estratégicas desplegadas por jugadores y equipos dentro del contexto del juego.
Aun sabiendo que no es original haber tomado la estrategia de llevar a cabo un registro continuo de los acontecimientos del juego, su aplicación en el ámbito del deporte y particularmente en fútbol ha sido poco utilizado hasta ahora. El registro continuo abre las puertas para el análisis secuencial, permitiendo obtener flujos de conducta o patrones, que representados en grafos cinéticos informan sobre las transiciones de los acontecimientos del juego. Mediante el análisis de coordenadas polares, representados en mapas conductuales, hemos conseguido desvelar las relaciones que conductas estratégicas y contextos de interacción tienen entre sí. Ambos análisis son de estimado valor para la descripción de la evolución diacrónica de la acción de juego en el fútbol.
Se han confirmado la presencia de más de 150 patrones en un escenario de conducta particular con relación al espacio, contextos de interacción y conductas estratégicas desarrollados por los equipos en los enfrentamientos. Esto nos puede permitir confirmar la especificidad de la lógica interna del fútbol de rendimiento.
Se han propuesto pautas para la configuración y caracterización de estructura de relación en el seno de los equipos: Mapas sociocéntricos, mapas socioconductuales o sociogramas, indicadores socioconductuales.
A pesar de no ser nuestro ámbito de actuación, podríamos arriesgarnos a interpretar que diferentes estructuras de relación del grupo ofrecen a su vez diferentes patrones
En el transcurso de la investigación, se ha hecho hincapié en que la participación de los jugadores, compañeros y adversarios, y la movilidad del balón, hacen transformarse sin descanso las situaciones del juego. En esta situación abierta, llena de incertidumbre, las conductas estratégicas, los contextos de interacción, ambas dentro de la espacialidad del terreno de juego, toman en este punto un valor, entendemos, crucial para el juego, pues sitúa a los jugadores con relación a los demás participantes; Usados como guías permitiría coordinarlos. Conociendo como conocemos los contextos de interacción y/o conductas: que son preferibles de conseguir, los que son necesarios evitar, los que sin riesgo permiten acceder a otros, los que ayudan a transformarse en otros, los que son poco probables o los que aportan el máximo de posibilidades ofensivas o defensivas, la aplicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje resulta original. Asumida esta interacción que lleva implícito el fútbol, nos permite generar pautas y contenidos que ajustados a la realidad del juego, podamos transmitirlo a los jugadores.
La aplicación en otro ámbito resulta, también, enriquecedora. Cómo afirma Parlebas (1987), cada equipo tiene una forma propia de jugar, unos caminos preferenciales de acción. La elaboración de informes de los equipos rivales justifica esa necesidad de conocer cuáles son estos ‘hábitos motrices’ que los equipos tienen, de desvelar las estructuras de relación que los caracterizan. De esta forma se podrían generar pautas para elaborar estrategias particulares que posibilitasen neutralizar el juego adversario.
Con relación a las futuras líneas de investigación varias son las ideas que proponemos. Todas ellas en la búsqueda de una mejor comprensión de los aspectos en interacción que condicionan la acción de juego en fútbol. Quedan resumidos en los siguientes puntos:
-
La profundización en el concepto de contextualización del juego, concretando en lo posible la interacción del entorno en la participación de jugadores y equipos.
-
La elaboración de nuevos sistemas taxonómicos para la descripción de aspectos del fútbol. Comparaciones con aportaciones posteriores pueden permitirnos ajustar cada vez más la ‘realidad’ que encierra el fútbol.
-
Abordar con mayor amplitud estudios relativos a las estructuras sociales de relación que suceden en el seno del equipo. Los estudios socioconductales aplicados a los equipos de fútbol pueden ser una fuente importante desde la cual acercarnos a conceptos como: la cohesión, motivación...
-
Establecer, de forma concreta, vínculos de relación entre los patrones de conducta desarrollados por los equipos y las estructuras de relación social que han sido implicadas en el juego, pues pueden revelarnos aspectos claves en la búsqueda del rendimiento en fútbol.
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